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UNA VISITA AL TALLER DE JUAN ROMERO (NUESTRO MAESTRO)

JUAN ROMERO (1932) maestro de pintura sevillano, mantiene su estudio en la plaza del 2 de Mayo de Madrid donde, según el mismo manifiesta: no trabaja, sino que se divierte pintando. Lo conocimos en el CAP Madrid, en el año 2.004, gracias a nuestro socio de honor D. José Luís Balbín de quien es amigo y desde entonces disfrutamos de su presencia cada jueves en nuestras reuniones piperas. Estamos haciendo ahora un paseo virtual por el estudio del pintor. Despacito, mientras trabaja, como si no nos viera. Me introduzco furtivamente entre caballetes con cuadros, estanterías repletas de botes de pintura, dibujos y grabados, en una amplia habitación donde se pueden observar las obras que se amontonan en las estanterías, sus últimos trabajos y la minuciosidad de su acto creativo.

El color define y caracteriza la obra de Juan Romero, esta por todas partes. Su pintura es tremendamente decorativa, detallista, meticulosa en extremo… inetiquetable en definitiva, aunque algunos la califican de “naif”, pero a él no le agrada ese término y prefiere pensar que su pintura es ornamental, lúdica, luminosa y feliz.

Pinta sin prisas, terapéuticamente, disfrutando de cada pincelada. El mismo confiesa que “desconfía cuando el cuadro sale rápido”, no es algo natural. Aquí vemos como trabaja en una de sus obras empleando colores acrílicos. En ocasiones tumba el cuadro sobre un tablero para trabajar con más comodidad, prescindiendo del caballete, después lo retorna a su sitio, donde puede disfrutar de otra perspectiva, aprovechando entonces para retocar algunos detalles.

Dentro de lo que genéricamente se conoce como “obra gráfica”, Juan Romero emplea habitualmente la litografía, cuyos resultados nos muestra en estas imágenes.

Durante el periplo investigador por el estudio, descubro a su compañera Claudine que se encuentra en otro cuarto igualmente dedicada a la tarea de pintar. Las flores - formas y color-cuelgan de las paredes mientras se concentra en su obra.

Detrás de un caballete, descubro clavado en la pared, un soporte con 10 pipas. Las hay por todas partes: sobre la mesa, en un gran clasificador junto a la ventana unas cuarenta o cincuenta se alinean, muchas de ellas con su correspondiente escobilla introducida en la boquilla. Después nos ponemos a hablar de pipas y Claudine nos sorprende haciéndonos una foto de despedida. Ha sido un autentico placer haber disfrutado de un rato en esta casa encantada, plena de colores, donde desarrollan su arte Juan y Claudine.

Antonio Ruiz de Heredia Febrero de 2.014

articulos_y_reportajes/el_taller_de_juan_romero_11_03_2014_por_r.roncero.1394518838.txt.gz · Última modificación: 2014/10/13 00:58 (editor externo)
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